miércoles, 23 de junio de 2021

COLOMBIANOS: EL ENEMIGO INTERNO - LA LÓGICA DE LA DICTADURA


Fuente: redaccionbogota
Por Andrés García

Después de más de cuarenta días en paro, los intentos de diálogo no prosperan pero las violaciones a los derechos humanos se multiplican de manera exponencial, los campos de batalla ya no son solamente las avenidas principales sino las pequeñas calles y callejones de los barrios que fueron tomando forma a raíz del desplazamiento sufrido por campesinos  que lo tenían todo y todo les quitaron los que se creen dueños de este país. Los sacaron de sus tierras para ponerlas a producir a gran escala con los monocultivos de palma, de caña de azúcar, la ganadería extensiva, o simplemente para el negocio de la cocaína. Los sacaron de sus tierras, de su mundo, de sus vidas, de su paraíso, para exponerlos a un mundo para el que no estaban preparados. Allá, en medio de la selva o en el litoral vivían como Adán y Eva, el plátano se les ofrecía así como los peces en el río o el mar, y los hijos salían y poblaban la tierra bendita que se extendía hasta el horizonte, de ahí fueron expulsados los hijos de la Colombia profunda por los que se creen príncipes y con derecho natural que hacen efectivo por la fuerza.

Ahora que estos hijos y nietos de la Colombia profunda han levantado el brazo y la voz para gritar basta, para pararse duro y resistir ya no a las condiciones a las que los llevaron las expropiaciones de la “gente de bien” sino ante ellos mismos, ante quienes los han llevado, a quienes nos han llevado a las condiciones de vida más indignas posibles en un país de extrema riqueza, para que las condiciones cambien, para que la dignidad sea la condición propia de la vida en Colombia, salen con todo el arsenal propio de una guerra a combatir a su propio pueblo.

Anoche nueve de junio, hubo en Cali al menos tres muertos y cuarenta heridos por fuego policial. El gobierno afirma que respeta la protesta pacífica pero que no va a consentir nada con los vándalos que bloquean las vías de la ciudad, esto quiere decir que está dando tratamiento de guerra a la población civil, y así lo afirma el informe de la Misión de solidaridad internacional y derechos humanos en el que se puede leer “que el Estado colombiano debe ser investigado por haber desplegado sobre la población civil indefensa, prácticas inscritas en la lógica bélica…”, como las propias que se presentan cuando hay un enemigo que pone en riesgo la soberanía de un país, como lo afirma a continuación “el Estado colombiano debe ser investigado por haber determinado como enemigo interior a la mayoría de su pueblo”.

El gobierno trata a sus ciudadanos como enemigos de la Nación que pretenden desestabilizar la soberanía de Colombia, pero lo que sucede es totalmente lo contrario, es el gobierno el que ha cooptado todas las instituciones nacionales con el único fin de lucrarse a costa del pueblo colombiano, pues todas las instituciones de la Nación están en manos del gobierno: la policía, la fiscalía, la procuraduría, la contraloría, la registraduría, el congreso, en otras palabras no hay garantías reales para el ejercicio pleno de la democracia en cuanto no hay equilibrio de poderes, se puede decir que Colombia ha sido secuestrada por los que ahora están en el gobierno. Esta es la razón por la que no ha habido diálogo, porque un gobierno que no representa los intereses del pueblo, que no le interesa su bienestar no tiene nada que dialogar con él.

Y esto lo ha dejado en claro en el último año en el cual ha invertido más en armamento y en uniformes para las fuerzas armadas a las que pertenece la policía que en inversión social, económica, y de salud en medio de una situación tan critica como la actual crisis. Este gobierno y todos sus aliados consideran a Colombia como una gran finca en la cual todos los que estamos en ella somos sus peones y si exigimos nuestros derechos somos considerados enemigos en cuanto que desestabilizamos su statu quo, su modus vivendi.

Solamente un gobierno que se reconoce como ilegítimo es capaz de tratar a sus ciudadanos como enemigos internos y descargar sobre él una práctica bélica que lo puede eliminar con el objetivo último de volverlo a postrar por la fuerza, a la inmovilización frente al miedo más básico que es el de perder la vida. Solamente una dictadura es la que le declara la guerra a su propio pueblo con la excusa del enemigo interno, basado en que es él quien sabe lo que más le conviene a su pueblo y que quienes no estén con él están contra él y merecen ser tratados como enemigos. Solamente en una dictadura crasa y pura en poco más de cuarenta días de paro puede haber más de ochenta muertos por fuego policial y militar, cientos de desaparecidos y heridos. Solamente en una dictadura un gobierno prefiere matar a sus ciudadanos en lugar de dialogar con ellos.


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